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Castillo de Ambra

Marjal de Pego

Barranc de l'Infern

Marjal de Pego

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Historia

  • El término municipal de Pego está lleno de restos arqueológicos que son testimonio de que el hombre desde la antigüedad ha vivido en este valle beneficiado por el monte, la proximidad del Mediterráneo y la abundancia de agua. En Ambra se encuentran restos de cerámica neolítica decorada y cardial de entre los años 4000-2000 a.C.

     

     

    Los romanos dejaron huella en el Tossalet de Almela o Pujol, en los parajes de Bullentó, Castelló, Rupais y en el Tossalet de les Mondes. En el año 726 se produce la ocupación musulmana del valle de Pego.

     

     

    Sofocadas las revueltas musulmanas empieza la repoblación mediante la concesión de la carta de poblament, la primera en 1279 y la segunda en 1286, concedida en mejores condiciones, en la que Alfons III señala la alquería de Uxola como solar para la futura villa. Así, comienzan a llegar colonos desde Barcelona que se establecieron en la nueva villa amurallada.

     

  • L'Atzúbia y Forna son dos poblaciones integradas en un solo municipio desde el año 1911. Ambas poblaciones tienen orígenes árabes pero conservan una importante herencia de la Edad de Bronce y de las civilizaciones iberoromanas que las poblaron.

     

     

    Son muchos los legados que dejó la población morisca. El núcleo de Forna sorprende por el magnífico estado de conservación del pueblo, que guarda todo el encanto de las alquerías moriscas, presidido por su castillo medieval.

     

     

    Los archivos históricos del municipio fueron destruidos durante la Guerra Civil.

     

  • Los primeros indicios de asentamientos en La Vall d'Ebo datan del paleolítico superior (1800 a 1500 a.C.). Muestra de estas fechas son los yacimientos arqueológicos de la Cova del Reinós. En 1234 Jaime I conquista las tierras en aquel momento en manos de Al-Azraq. En 1609, con la expulsión de los moriscos, el valle queda despoblado. Los nuevos pobladores llegan mayoritariamente de las Islas de Mallorca. Muestra de este hecho son los diferentes apellidos que actualmente conservan sus descendientes: Mengual, Frau, Llodrà...

     

     

    En 1744 La Vall d'Ebo estaba formado por tres pueblos: Villars, Serra y Benisual, los cuales toman el nombre de La Vall d'Ebo hacia el 1814. Las ruinas de estos poblados todavía se pueden ver. Durante la guerra civil española se destruyen en nuestro país gran cantidad de obras de arte de carácter religioso. La iglesia de estilo barroco albergaba gran cantidad de lienzos y obras que fueron destruidos durante los saqueos en las iglesias y conventos. Tan sólo se conserva la talla de la Virgen de los Desamparados del s. XVII de la escuela de Vergara.

     

  • La Vall d'Alcalà conserva vestigios arqueológicos de la presencia humana desde la prehistoria, como muestran los abrigos del Condoig y de la Roca. De singular importancia es el poblado ibérico del Xarpolar.


    La época musulmana es el momento de mayor esplendor. En el siglo XII Alcalà era el centro de un valiato, feudatario del Reino Taifa de Valencia. La Vall, densamente poblada, contaba con ocho alquerías árabes: Benibullfasem (Jovada), Adzuvia, Roca, Benialí, Benixarco, Criola, Beniaia, Caerola y Benissili, además de los castillos de Alcalà y Beniaia.

     

    despoblado Alcalà


    A la muerte en 1276 de su último visir, el célebre Al-Azraq, y después de la reconquista cristiana sobre el valle, se creó el Señorío de moros llamado "Baronía del Castillo, Honor y Vall d'Alcalà". Durante más de tres siglos estuvo habitado por moriscos, que mantuvieron sus costumbres, religión y organización propia hasta poco de su expulsión, en 1609.


    Los repobladores cristianos se instalaron en la Jovada, Beniaia, Benissili, la Roca y la Caerola. Estos dos últimos fueron abandonados a finales del siglo XVIII y Benissili pasó a formar parte de Vall de Gallinera a mitad del siglo XIX.


    En el siglo XX el municipio sufrió una fuerte emigración, pasando de más de 600 habitantes a los escasos 200 actuales.

     

  • Su historia se remonta a los tiempos del paleolítico medio (100.000 - 50.000 a.C.) donde se registran los primeros asentamientos humanos tal y como se demuestra con los diversos materiales encontrados en la Cueva d'en Pardo. De la época prehistórica hay que destacar las diferentes muestras de arte rupestre declaradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Los íberos también dejaron su huella en el Valle; en concreto, se pueden visitar los restos del Poblado del “Xarpolar”.

     

    Pinturas Gallinera

     

    De la cultura islámica hay que destacar los dos castillos que coronan las dos entradas del valle, por el interior el castillo de Benissili o Alcalà, por la costa el castillo de Benirrama o Gallinera. El origen de éstos se remonta al s. XI y en el XIII fueron lugar de residencia de Al-Azraq, célebre príncipe musulmán considerado el estandarte de la resistencia contra los cristianos del rey Jaime I.

     

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